Acción Global por el Clima manifiesto asturiano

 

Para Asturies, como no podía ser de otra manera y al igual que al conjunto del mundo conocido, la crisis del COVID19 implica un escenario nuevo y tremendamente traumático para el conjunto de las personas quela habitamos. Esta pandemia nos trae sufrimiento y muertes, representado un reto enorme para nuestro sistema sanitario y social, provocando una gigantesca devastación de la economía y la vida de las personas; poniendo en evidencia las principales miserias del capitalismo y globalización neoliberal, política y culturalmente hegemónicos desde hace décadas, de una forma que ninguna crisis conocida por las actuales generaciones lo ha hecho. Políticas que han tenido especiales impactos en nuestra Comunidad prácticamente en todos los ámbitos imaginables, desde el empleo digno, los desequilibrios sociales y territoriales, los de género o envejecimiento a los importantes deterioros ambientales y contaminación; no somos ni un paraíso natural ni social.

Así, desde hace décadas muchas organizaciones y personas hemos participado en las muy diferentes y necesarias resistencias contra el progresivos deterioro de los derechos básicos como el empleo y la inclusión social, la educación o, ahora cruelmente puesto de manifiesto, en la indispensable defensa de la salud y sanidad pública asturiana. Pero no sólo, hemos comprendido progresivamente, al calor de diferentes convocatorias internacionales de movilización, la amenaza más global y definitiva que representa la situación ya real de emergencia climática, y a compartir la necesidad de una transición ecológica y social justa. Intuyendo que de alguna forma todas las crisis son expresión de un modelo, consagrado incluso constitucionalmente, un capitalismo inevitablemente austericida, patriarcal y depredador ambiental y socialmente; y que necesita paralelamente un desmantelamiento cultural y democrático. Que también la actual, ahora en algo tan básico como la vida y salud y de forma inmediata en sus posibles impactos sociales, es una manifestación de ese modelo global y también asturiano, que muestra su terrible fracaso en las muy frágiles carnes de nuestra gente y sociedad, un sistema aparentemente indestructible que se desvanece.

La salud requiere más que aplausos recursos; más recursos para investigación, prevención y atención primaria o especializada de calidad, pero también reclama otros valores, superadores de la lógica mercantilista y del negocio privado, e igualmente de otros modelos de gestión que impliquen realmente al conjunto de la sociedad y entiendan la salud como un derecho y bien común, y por cierto estrecha e inevitablemente relacionada con el equilibrio social y ambiental. Homenaje desde luego muy merecido, y del que participamos, para las muchas personas profesionales o voluntarias, fundamentalmente sanitarios pero no solo, pues están en lo más duro de esta crisis: la vida o la muerte, y que de muy diferentes formas nos cuidan. Pero digámoslo claramente, asumiendo riesgos y problemas muchos de los cuales no existirían de no ser por todos los años de recortes que volvemos a denunciar; sin duda ahora las víctimas las ponemos tod@s pero especialmente l@s más pobres de un Norte y Sur globalizado y cruelmente desiguales. En ese sentido no podemos dejar de señalar lo obsceno que resultan en estos momentos algunas posturas políticas o empresariales, las polémicas de “navaja”, por parte de quienes recortaron gasto público o votaron políticas de austeridad, de quienes defendieron y siguen defendiendo hipócritamente que su lógica y lucros particulares o corporativos nos benefician a las personas y a un planeta, paradójicamente cada vez más pequeño como se refleja en la rápida expansión de una infección vírica que nos confina masivamente en casa, si la tenemos.

Constatamos que una esperable y positiva solidaridad, creciente en nuestra sociedad ante los sufrimientos e impactos que genera esta grave crisis, no alcanza al conjunto de los mismos y sus víctimas e ignora de forma masiva en medios de comunicación e imaginario social que, como no puede ser de otra manera, estos no son ni serán nunca iguales en función de todo tipo de desigualdades entre países N-S, clases sociales y género. Así, volvemos a olvida forma casi generalizada a una buena parte de la humanidad, extrañamente en un mundo cada vez es más intercomunicado; no podemos ser ajenos a los relatos del desplazamiento forzoso de decenas de miles de migrantes guatemaltecos, hondureños o de otros países expulsados desde EEUU, retornando en condiciones insalubres y empobrecidos a sus comunidades de origen; la infame situación de poblaciones enteras en los territorios palestinos o campos de refugiad@s repartidos por todas las geografías imaginables, las favelas o poblaciones indígenas de todo el mundo.

La pandemia del Covid19 no es un verdadero desastre “natural”: la naturaleza no está separada de la cultura, la economía y la vida cotidiana, sino en una relación metabólica, en donde la reproducción del sistema neoliberal modifica las condiciones ambientales, con consecuencias no deseadas; como ocurre con la amenaza más global del cambio climático. Toda epidemia, es siempre y simultáneamente un fenómeno social, político, económico, cultural y preferentemente medio ambiental, como muestra el que, en los últimos años, el 75% de las nuevas enfermedades humanas sean zoonosis, en gran parte resultado de la industria agroalimentaria. Que, con alimento cada vez menos sanos y menor empleo y peor calidad, contribuye a la desaparición del campesinado y el mundo rural indispensables para el equilibrio territorial, ambiental y alimentario desde lo internacional a la realidad asturiana.

Debemos recordar que antes del ascenso del neoliberalismo, fue posible erradicar la terrible enfermedad de la viruela (1980), con el liderazgo de la OMS y la acción mancomunada de los gobiernos de todo el mundo. Un formidable logro que no es una utopía del pasado, sino el precedente que reconozca la interdependencia y la solidaridad. Participamos de la necesidad de otra Europa y otro Mundo posibles; progresivamente desmilitarizado, sin desequilibrios y violencias ambientales, sociales o de género, donde la vida esté en el centro de nuestro valores y políticas, inclusivas y solidarias en todos los aspectos vitales colectivos e individuales; de forma más inmediata reiniciando la actividad económica y social en clave de transición ecológica que nos permita superar progresivamente el modelo que nos ha conducido hasta la emergencia ecológica y social actual, el calentamiento y creciente pérdida de biodiversidad.

Necesitamos, frente a las crecientes tentaciones y posibilidades autoritarias, ya sean en nombre de una falsa seguridad o patriotismos de caverna, más democracia y de más calidad desde lo local a lo internacional, una democracia realmente comprometida con el futuro del planeta y de la mayoría de las personas frente al hasta ahora inmenso e impune poder de las transnacionales. Cuyas prácticas tan bien conocemos l@S trabajador@s y ciudanía asturiana; y mucho más brutalmente en países del Sur amparados por tratados internacionales hechos a su medida y la de los grupos caníbales de inversión, con la evidente complicidad de muchos gobiernos.

La crisis climática es una realidad y, pese a estar declarada como emergencia por el Parlamento Europeo el Gobierno español, sigue sin ser reconocidas las llamadas científicas y sociales por importantes dirigentes y Gobiernos con una pasividad irresponsable que nos conduce al colapso global. Sin duda en estos momentos oscuros lo más urgente es superar la pandemia y sus más que previsibles impactos sociales de forma inclusiva y solidaria para garantizar una vida digna y con derechos para tod@s, para mañana no pasado mañana. Pero necesariamente participamos del llamamiento internacional impulsado por Fridays for Future y la campaña estatal ampliamente unitaria para la Jornada de; así desde Asturies pol Clima y la Plataforma en Defensa de la Salud y la Sanidad Pública Asturiana compartimos conjuntamente la apelación a la reflexión social individual y colectiva respecto a la crisis que sufrimos y la más global que nos espera, para construir una conciencia y movimiento que frente a la emergencia climática nos de futuro con una transición ecológica y social justa. Para esta transición, la misma ciencia ha señalado la vía de actuación: la descarbonización de nuestro sistema económico, especialmente en las sociedades industrializadas occidentales con más responsabilidades mayores capacidades. Un sistema económico paralizado por el COVID19 y que debemos replantear para no reproducir el modelo que nos ha conducido hasta la presente crisis y la emergencia ecológica y social igualmente actual pero más global. Que se puede y debe incorporar lo que hemos aprendido. Que debe basarse en las personas, en sus posibilidades y en sus necesidades, así como en la protección de nuestros recursos naturales, desde las responsabilidades individuales y colectivas, social e institucionalmente, desde lo local a lo internacional; también desde Asturies y sus concejos.

Dejamos el enlace al manifiesto definitivo de ACCIÓN GLOBAL POR EL CLIMA 24 A

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