Lo siento Benigno, pero no fue así

Esta es la carta enviada a La Nueva España el 16 de marzo de 2012, y que no ha sido publicada hasta la fecha, en la que se aclaran algunos aspectos que se recogen en la entrevista realizada a Benigno Varillas:

Querido Benigno Varillas, el otro día leímos en una amplia entrevista que te hicieron en este diario algunas declaraciones tuyas sobre los orígenes de ANA y sus primeros tiempos y lo siento, pero la mayor parte de las cosas no sucedieron como tú dijiste.

Sabemos que tu no dijiste que fueses fundador de ANA, eso lo dedujo el periodista a partir de cómo lo contabas. Pero desde luego  no consta en ninguna parte que hayas tenido un papel destacado en esta asociación, ni en ninguna de sus juntas directivas hasta que apareces como vocal en 1977.

Sorprende que digas que no fuiste a la reunión fundacional (1971) por no tener 300 pesetas que costaba la cuota ¿Quién podía exigir pagar a una asociación que aún no existía? Más aún, las cuotas no se aprobaron hasta casi ocho meses mas tarde. Por cierto, que las 300 pesetas se podían pagar fraccionadas por trimestres para que los jóvenes de familias tan pobres como la tuya, según cuentas, no quedasen excluidos por falta de dinero. La verdad, el argumento resulta más victimista que verosímil. ¿Puede haber creado A.N.A. una persona que no fue socia hasta que no hubo otros 197 inscritos? (porque no tienes el número 300 de socio, sino el 198).

También nos sorprende que José Manuel Nebot dejara de dirigiros la palabra cuando se enteró de que no estudiabais Biología. Simplemente no lo creemos. Si esto llegó a suceder ¿no habría otras razones? ¿Eras miembro de ANA cuando dices que te negó la palabra?

Lo que ha sido totalmente inventado es decir que Graciela se casase con Carlos Lastra. Esto no está bien. A ver si ahora resulta que tenemos un caso secreto de bigamia.

Estamos de acuerdo en que el sector que frecuentabas consideraba a los biólogos unos muertos de hambre y siempre manifestó un cierto desprecio hacia ellos. Podríamos llamarlo síndrome de Sherlock Holmes, quien consideraba que las investigaciones no pueden realizarlas con éxito unos funcionarizados policías y sólo desde la pasión del aficionado se puede tener la pulsión necesaria para descubrir los secretos de la naturaleza. Pero decir que os separasteis de ANA en 1973 cuando los biólogos – Lastra, Braña, Nores – le quitaron a Alfredo Noval su revista Asturnatura es una pasada gorda. Braña había dejado la directiva de ANA a mediados del 72 y desde entonces solo aparecía por allí de vez en cuando y nosotros no fuimos directivos hasta 1975. Hasta entonces no habíamos tenido ningún papel influyente, aunque sí echábamos allí muchas horas como curritos de base. Cómo íbamos a quitarle la revista en 1973 si es el año en que salió el primer número. ¿Acaso no dirigió Noval también el segundo número publicado al año siguiente? Pero para entonces algo había pasado porque no volvieron a aparecer en las reuniones de las juntas directivas ni Roberto Hartasánchez ni Noval. ¿Cuál fue su desencuentro con Miguel Ángel García Dory, presidente de ANA hasta 1977? Barajamos varias hipótesis pero no es este el momento de exponerlas. Lo seguro es que había entonces un problema importante: ANA tuvo que poner 35.000 pesetas en 1974 para pagar el segundo número de la revista; las arcas quedaron exhaustas y no había forma de conseguir financiación para otro número (y había un compromiso de publicar las actas de una reunión de Asociaciones de Amigos de la Naturaleza celebrada en Oviedo). No sabemos si alguien se lavó las manos, pero García Dory sugirió crear un comité de redacción para sacar adelante el siguiente número y nos propuso a Lastra y a mí formar parte del mismo. El presidente tuvo que pedir un crédito de unas 100.000 pesetas a la Caja de Ahorros para imprimir la revista, avalado por la directiva y por supuesto el consejo de redacción. ¡Nosotros, que no teníamos entonces ni oficio ni beneficio! No había patrocinadores para la revista de una asociación que se había vuelto decididamente incómoda y hubo que correr un riesgo endeudándose hasta poner en peligro su propia supervivencia, que pagó crédito e intereses durante años y años. No voy a detallar las broncas que en casa tuvimos los firmantes por avalar con un patrimonio que no teníamos el crédito que la asociación no acababa de pagar. ¡Ah! y el número 3 de Asturnatura no pudo salir hasta 1977.

En las memorias es difícil evitar autorretratarse como un héroe solitario, pero para evitar tal tentación es mejor acudir a la documentación. Es más objetiva.

En resumen, y sin negarte ninguno de tus otros considerables méritos, no hay ni fundación, ni imposibilidad de pagar 75 pesetas al trimestre, ni matrimonio, ni quitamos a nadie una revista que estuvo tres años sin que nadie la sacase. De todo esto puede dar fe el gran número de personas que trabajó mucho y bien por ANA durante aquellos años, pero si prefieres comprobarlo, negro sobre blanco, puedes leer la breve historia de ANA publicada en el no 5 de Asturnatura, en 1986, o mejor aún el libro de actas. 

 Carlos Nores y Carlos Lastra

Un pensamiento en “Lo siento Benigno, pero no fue así

  1. Queridos amigos

    Efectivamente lo de que Lastra se casó con Graciela Friera (creo que fue con Alejandro) es una errata del periodista (no mía) que se lió con lo nombres o yo se lo dije de tal manera que le quedó poco claro, a saber, pero se muy bien que con Lastra no se caso, desde luego… No creo que sea para enfadarse tanto, la verdad, aunque es comprensible que lo quieras corregir. Pero lo demás que sale es cierto aunque reconozco que mal contado, entrecortado y muy liado, en el sentido de que este hombre cogió una conversación coloquial que se supone era sólo para introducir un montón de temas de mi vida para que a partir de ahí viera en qué aspectos le interesaba concentrarse más y, sin completar la labor que dijo haría con más demanda de información, ‘cascó’ la conversación tal cual, hasta con palabrotas y todo, que yo suelo evitar, aunque no digo que no las dijera como latiguillos coloquiales en las tres horas que hablamos tomando un café y un bocadillo, pero la verdad, sobraba meter hasta eso. Yo fui el primer sorprendido.

    Pero para nada tengo el menor interés en quedar de fundador de ANA, solo me faltaba.
    Hombre… de querer quedar de haber fundado algo, citaría lo que de verdad fundé, que fueron algunas cosas más, como se puede ver en el perfil que puse en la red social de currículos profesionales de LinkedIn: http://es.linkedin.com/pub/benigno-varillas/14/828/aa2 donde se puede comprobar que el episodio de ANA en mi vida, ni le menciono… La verdad, nunca pensé recibir un ataque tan virulento de unos amigos, con tan mal rollo que se transmite en el escrito de más arriba, y os pido disculpas si vosotros habéis sentido lo mismo al leer ese “en bruto” de entrevista, en LNE, que yo con gusto me ofrezco a aclara para retirar lo errores que se colaron, aunque no sea yo el que la escribió y publicó.

    Como veo que os gusta la historia, y a mi también, que tengo buena memoria (aunque a veces me bailen las cifras de los años y sitúe lo que pasó un poco antes o después, cosa que ruego se me disculpe) pues voy a perder un poco de mi tiempo en trasladaros a vuela pluma lo que recuerdo.

    Simplemente participé en que se promoviera un grupito de 7 personas en la Sociedad Cultural Pumarín (idea de Luis del Valle, no mía, que yo tenía 17 años y no era tan precoz, hablo de enero de 1971, creo, aunque las fechas las doy de memoria y ya no se si fue en 1970 o en el 71) y como miembro del mismo fui en ese año de 1971 y a principios de 1972 (o ya antes incluso antes, como digo) con Juan Otero, Luis del Valle y Roberto Hartasánchez, repetidas veces (unas 4 como mínimo), a reunirnos con Nebot en su estudio de fotógrafo. Y es cierta la anécdota (y es una osadía que la pongáis en duda sin haber interrogado a más de los que hayan estado allí) de que la primera vez que nos reunimos, que no fue ni en el estudio ni en la oficina, sino en un bar, Nebot nos hizo la pregunta de si eramos “los biólogos” de los que le había hablado Juan Otero cuando le llamó para proponerle la entrevista con unos forofos de la naturaleza que querían formar una gran asociación de defensa de la naturaleza (la pequeña, como sección de otra, ya la habíamos fundado en el Pumarín) y cuando se enteró de que “sólo” estudiábamos 6º de bachillerato, ya no nos dirigió la palabra en toda la reunión, pensando que los organizadores del incipiente grupo ecologista eran Juan y Luis, cuando ellos eran los dirigentes de la sociedad cultural Pumarín.

    Pero los que empujábamos para crear una asociación potente eramos los dos indocumentados, como bien podría atestiguar Hartasánchez, que se acuerda bien de esa anécdota. Años más tarde Nebot por supuesto que nos apreciaba y hizo mucho caso. En el invierno de 1972/1973 (creo que fue, que si me confundo de fecha luego decís que miento) hasta nos prestó una cámara de filmar de Super8 para que hiciéramos el primer documental sobre la avifauna del Parque Isabel La Católica, cosa que le agradeceremos eternamente aunque la cinta no llegara nunca a montarse. La idea es que en las “conferencias” que dimos Roberto y yo por los colegios poco meses antes de que se fundara ANA, y en el año posterior a su fundación, no solo proyectáramos las películas que conseguía, no se si Nebot, en la embajada de Canadá y otras, sino poder proyectar material propio, cosa que logramos cuando Junco volvió de Madrid y filmó en 1972 con la super8 el primer documental sobre fauna asturiana que creo se debió de filmar.

    A la última reunión para fundar ANA, que ya fue en Uria, 16, también asistió el entonces etólogo de las gaviotas en el Musel, un tal Fernando que daba clases en la universidad, a donde nos llevó al acabar la reunión para regalarnos la guía Petterson, y nos puso en contacto con Noval.

    A Nebot le pedimos que nos ayudara a que en uno de sus viajes a Madrid a la Federación de Fotógrafos, se pasara por ADENA para que nos quisieran reconocer como delegación en Asturias y FRF se dignara a ser nuestro presidente de honor. Nebot fue a la oficina en Santa Engracia, no le atendieron muy bien y volvió diciendo que lo que había que hacer era una asociación regional y esa fue ANA, a cuya reunión fundacional en Oviedo no quise ir, ya que estaba molesto de que en lugar de hacer lo que le habíamos dicho, de la delegación de ADENA, Nebot y Dory quisieran hacer “su” asociación.

    Si fueron a esa reunión Roberto y Graciela en el coche del padre del primero. Lo de que no me hice socio porque había que pagar 300 ptas. es cierto, pero fue efectivamente más tarde, y ahí está Roberto para testimoniar que fue él el que las puso o me inscribió, bastante después, ya que le parecía mal que habiendo sido parte del grupo promotor y yo no fuera socio estando trabajando con él en la delegación de Gijón (cuya mini-oficina nos proporcionó Daniel Palacios, el marido de la que recientemente fue alcadesa Paz Felgueroso) en la calle Concepción Arenal). Lo que no recuerdo es que yo fuera vocal nunca. Así que no se de donde sale ese dato de 1977 (primera noticia). Sería porque cuando se celebró la reunión preparatoria de la creación de la Federación del Movimiento Ecologista, en Valsaín, hacia junio de 1977, yo me puse en el comité organizador como miembro de ANA. Se que hubo alguien que protestó de que fuera por ahí de representante sin serlo, pero la verdad, no quería representar a nadie. Simplemente, los demás estaban como delegados de una ONG y yo consideré que a ANA le podría veir bien estar como organizadora de aquel cotarro si es que prosperaba y no dudé en poner sus siglas al lado de mi nombre. La cosa se arregló (no se si nombrándome vocal sin que ni yo lo supiera) y a la siguiente reunión, en octubre de 1077 en Cercedilla, ya fue García–Dory conmigo como representante de ANA.

    Respecto a cómo Dory le quitó la revista Asturnatura a Noval, y eso hizo que dejaramos de ir por ANA (yo sólo anímicamente, ya que el que iba “fisicamente” en nombre suyo, pero también mío, era Roberto, creo que no hace falta hacer conjeturas. Se lo preguntáis a Sergio Noval, que aunque era un crío lo vivió intensamente, al igual que Roberto y yo. Que figurarais en el Comité Editorial, como nombres puestos por Dory (con el que no perdimos la amistad por eso), es el motivo de que os mencionara al hablar de esa parte del relato, pero no por cargaros con la responsabilidad de aquella historia. Si Sergio no lo quiere contar, a ver si un día me animo y cuento yo lo que oí de ella a Alfredo.

    De todos modos, no creo que todo esto tenga ni la más mínima importancia como para ocupar nuestro tiempo. Pero qué asturianos sois.

    Un abrazo a los dos, BV

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